Fernando Arancón

Director de El Orden Mundial.

“La incertidumbre tensiona los mercados, los tipos y el contexto económico global”

"Las perturbaciones en las cadenas de suministro globales constituyen actualmente uno de los mayores problemas para el tejido empresarial."

Por Javier Labiano

¿Qué efectos sobre la economía internacional están teniendo las dinámicas geopolíticas tendentes hacia un nuevo orden mundial multipolar?

La economía mundial presenta una clara hemorragia en el estrecho de Ormuz, con un impacto directo en el ámbito energético que se extiende a Bab el-Mandeb tras los avances hutíes. Existe una relación evidente entre la importancia geopolítica de estos cuellos de botella y el encarecimiento energético, lo que genera derivadas como inflación y subidas de tipos de interés. Actualmente existe una gran incertidumbre sobre cómo y cuándo se resolverá esta crisis, en parte porque no se conocen con claridad los objetivos de la intervención de Estados Unidos contra Irán en Ormuz. Para Irán, no salir derrotado equivale a ganar, algo que solo cambiaría mediante una invasión terrestre a gran escala por parte de Estados Unidos, un escenario que no parece previsible. 

Por ello, existe el riesgo de un enquistamiento del conflicto donde los precios de la energía sigan subiendo y ésta se utilice como arma, en un escenario similar a la crisis del petróleo de 1973, perjudicando principalmente a los países importadores netos de energía como los europeos. Esta situación de incertidumbre constante tensiona los mercados financieros, los tipos de interés y el contexto económico global.

 

¿Hasta qué punto se puede ver afectada por este escenario la economía española y cómo influirá en su estructura energética?

Las perspectivas para la economía española se mantienen relativamente buenas para el cierre de 2026 y 2027, aunque se asume una pérdida de cierta inercia y la finalización del flujo de fondos europeos. A diferencia de países como Alemania, España cuenta con la ventaja de no estar tan expuesta al Golfo Pérsico gracias a una acertada estrategia de diversificación de proveedores energéticos. España importa hidrocarburos de Argelia, Nigeria, Venezuela, Estados Unidos y Canadá, manteniendo un volumen reducido de gas natural licuado de Rusia y compras limitadas al Golfo. Debido a esta diversificación, el impacto inflacionario directo afecta a España de forma más indirecta que a otros países europeos, aunque resulta imposible escapar de la dinámica general, como demuestra el encarecimiento del diésel. 

Aunque se prevé que la inflación se sitúe en torno al 4% hacia finales de año, el impacto en la economía española será menor que en otras del entorno. No obstante, la economía española notará estos efectos y estará condicionada por factores imprevisibles, como posibles operaciones híbridas o sabotajes de Rusia en Europa, lo que demuestra que la incertidumbre es un elemento perjudicial para la actividad económica.

 

En este contexto, ¿sigue siendo viable el multilateralismo para abordar los desafíos globales o ya estamos en un paradigma distinto?

Aunque el multilateralismo es una opción objetivamente preferible al unilateralismo, la realidad es que el orden multilateral se encuentra herido de muerte y no va a mantenerse. La geopolítica actual se halla en una fase dominada por el unilateralismo, en la que los Estados actúan de forma habitual priorizando estrictamente sus propios intereses nacionales. Esta dinámica deja en una situación más comprometida a los países de menor dimensión o con menor capacidad de proyección de fuerza, como es el caso de España. 

Por el contrario, grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia ya actúan de manera unilateral, e incluso dentro de la propia Unión Europea se aprecian fricciones por parte de Estados que buscan proteger sus intereses particulares por encima de la acción colectiva.

 

¿Qué cambios organizativos debería adoptar la Unión Europea para ganar protagonismo y efectividad ante estas grandes potencias?  

El problema central de la Unión Europea para competir ante potencias como Estados Unidos o China radica en su parálisis decisoria, que le impide actuar con agilidad. Para superar este bloqueo, la Unión necesita articular un mecanismo que le permita tomar decisiones rápidas respaldadas por una legitimidad política clara, como la adopción de mayorías cualificadas de dos tercios o tres quintos en el Consejo Europeo. La regla de unanimidad actual permite que cualquier país vete una decisión, lo que conduce a una inoperatividad constante que aboca a la adopción de acuerdos de mínimos que tardan meses en negociarse. 

En un contexto internacional donde el resto de potencias toma decisiones de forma continua, la exigencia de unanimidad permite que determinados países bloqueen posiciones comunitarias para defender sus propios intereses o los de potencias extraeuropeas. Si bien la búsqueda de consenso absoluto era comprensible en el escenario multilateral de los años noventa, en el mundo unilateral presente la Unión Europea debe ser capaz de apartar a los actores que obstaculizan la toma de decisiones para ganar agilidad institucional.

 

¿Qué opina de iniciativas como la posible ampliación de la UE o la asociación con otros países como Canadá?

Planteamientos como la asociación con Canadá o las conversaciones sobre la incorporación de Ucrania o Serbia responden a una especie de huida hacia adelante por parte de la Unión Europea. Estas iniciativas no resuelven el problema de fondo de la parálisis decisoria interna y generan una estructura fragmentada en múltiples capas superpuestas, como Unión Europea, EFTA, espacio Schengen o Comunidad Política Europea, sin una funcionalidad clara. En lugar de priorizar gestos simbólicos buscando asociaciones con países geográficamente alejados como Canadá, Australia o Nueva Zelanda, la Unión debería centrarse en fortalecer sus procesos internos, hacerse atractiva para los países europeos y adaptar sus estructuras a un escenario internacional para el cual no fue concebida.

 

¿De qué manera están cambiando los flujos de inversión y las cadenas de suministro globales, y cómo afecta esto al modelo empresarial tradicional?

Las perturbaciones en las cadenas de suministro globales constituyen actualmente uno de los mayores problemas para el tejido empresarial. El sistema de comercio internacional se diseñó bajo el modelo just in time, que asumía la llegada exacta de mercancías apoyándose en la libertad de navegación y en grandes portacontenedores. Este esquema quiebra cuando los cuellos de botella estratégicos sufren interrupciones por causas climáticas (canal de Panamá), accidentes (canal de Suez) o por su instrumentalización geopolítica como arma de conflicto (Ormuz y Bab el-Mandeb). La elevada dependencia de estos puntos geográficos vulnera la estabilidad de los suministros cuando Estados o actores con acceso a ellos los utilizan en beneficio político.

 

¿Qué papel cree que juega el seguro de crédito en este momento de incertidumbre y perturbación del riesgo de crédito?

En un escenario global dominado por la inseguridad, la imprevisibilidad y la incertidumbre, el concepto de seguro adquiere una relevancia crítica. Las empresas e instituciones perciben que sus operaciones ya no están tan garantizadas como en el pasado, lo que motiva la búsqueda de coberturas y garantías que aseguren la protección ante eventuales problemas o impagos. Por tanto, la demanda de seguridad en su sentido más amplio representa una dinámica con un recorrido al alza que continuará consolidándose.